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Primeras investigaciones y el saqueo

La actual región de Lambayeque en su largo proceso de ocupación humana, pese a integrar la llamada Tradición Cultural Centro-Andina, posee también reconocibles características propias. Lo que es hoy una región política y geográfica  específica delimita también una larga tradición de pueblos prehispánicos. La cultura Lambayeque (siglos VIII a XII), fue expresión culminante de este desarrollo, dentro de su leyenda fundacional se recogió el topónimo.

Hasta hace pocas décadas, se consideraba que Lambayeque, a pesar de sus extraordinarios monumentos y testimonios arqueológicos, solo recibió influencias o habría sido integrada al desarrollo de culturas generadas en otras regiones. Resultaba entonces poco probable pensar en manifestaciones primigenias de civilización o desarrollos culturales locales. La falta de investigaciones sistemáticas, contribuyeron a esta percepción. El limitado conocimiento se basaba en exploraciones, proyectos arqueológicos de corta duración o estudios sobre colecciones de objetos descontextualizados. Los restos culturales más antiguos eran ornamentos orfebres del estilo Chavín procedentes de Chongoyape, estimados como manifestaciones expansivas de esta cultura considerada matriz o pan-andina (Tello, 1937).La orfebrería clásica de la cultura Lambayeque (foto 2) se adjudicaba al Imperio Chimú, que anexó esta región en el siglo XIV.

La extraordinaria cantidad y extensión de los monumentos arqueológicos visibles en el territorio Lambayecano, algunos de los cuales cubren kilómetros, como Pampa Grande, Túcume, Apurlec, Pátapo, Collique, Corbacho, entre otros; hasta la década de los sesenta parecía haber disuadido el esfuerzo de los investigadores, en su mayoría extranjeros, que visitaron esta región. De otro lado, por esos años el saqueo masivo de los monumentos abastecía el insaciable tráfico de bienes culturales, para abastecer a los coleccionistas de obras de arte, nacionales y del exterior. 

Millares de perforaciones y monumentos destruidos son el resultado de este inmanejable fenómeno. Podemos estimar que las más reconocidas colecciones privadas de arte prehispánico y museos del Perú y el mundo, se han abastecido en un alto porcentaje con piezas arqueológicas procedentes de Lambayeque.

Los últimos 40 años han sido decisivos para cambiar este panorama, actualmente se cuenta con evidencias que colocan a la región entre los centros originarios de cultura, con una antigüedad que llega hasta los 8000 años antes del presente; habiéndose también consolidado los conceptos de tradiciones propias, así como la aceptación de una inconfundible cultura regional que incluso influenció algunas áreas vecinas. Actualmente los monumentos y yacimientos arqueológicos significativos, visibles y formalmente reconocidos, solo en esta región alcanzan un total de 298 ([1]).

Cabe mencionar que en los aspectos de territorialidad, la región de lambayeque como espacio cultural unitario, tradicional y arqueológico, se extiende más allá de los límites de su actual demarcación política, debiendo llegar por el Sur hasta el valle de Jequetepeque y por el Norte hasta la cuenca del río Cascajal, teniendo como definidas fronteras ecológicas los desiertos de Sechura por el Norte y las pampas de San Pedro y Cupisnique por el Sur (Zevallos, 1989).

[1] Según Inventario del Museo Arqueológico Nacional Bruning, 2002