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Cuidadela Fortificada - Foto de E. Brüninig siglo IXX
Caracol Trompeta Grabado, Cultura, Periodo Formativo, 1000 a. C

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PROYECTO REGION LAMBAYEQUE OTRAS PUBLICACIONES MAPA DE SITIO
 

Antecedentes

Parte del complejo arqueológico de Cerro Ventarrón fue registrado con el número 43 en el Inventario de Monumentos Arqueológicos del Perú, Zona Norte; afiliado al Periodo Intermedio Tardío y clasificado como centro poblado, con latitud 6º47’45’’, longitud 79º45’15’’. Evidentemente esta ubicación y categorías se reseñan a las evidencias del sector sur del cerro, más no a la plataforma Huaca Ventarrón y el sector Arenal del flanco oeste. Del mismo modo, el complejo Collud figura en la misma hoja de registro con el número 42, «Collus», clasificado como pirámides de la cultura Lambayeque pues a primera vista destacan estas estructuras tardías.

Los primeros registros conocidos de Cerro Ventarrón y Collud-Zarpán fueron realizados por Heinrich E. Brüning hacia la primera década de 1900; se publicaron fotos de una bóveda subterránea, paramentos amurallados y  recintos de pirca, muros de tapial en la falda del cerro y una panorámica del sitio Collud, en la edición de 1990 del Museo de Hamburgo. En cuanto a estudios fue Paul Kosok en su memorable publicación de 1965 quien se refiere brevemente al sitio Collud, presentando una aerofotografía en la que se aprecia su estado antes de ser invadido por viviendas que hoy ocupan las dos terceras partes.

Por los años 1970-1972, Oscar Fernández de Córdova, entonces Director del Museo Brüning, recolectó en Collud algunos fragmentos de cerámica y dos ejemplares de adobes cilíndricos que denotaban la probable existencia de arquitectura monumental.

El único artículo específico sobre los complejos Ventarrón y Collud-Zarpán, escrito antes d elas investigaciones es autoría del suscrito y fue publicado en el suplemento Lundero, edición cultural del diario La Industria (Chiclayo-Trujillo) del mes de enero de 2006; con el título Cerro Ventarrón en la arqueología de Lambayeque donde expuse algunas observaciones preliminares resultado de reconocimientos continuos, explicando la importancia de la zona y urgente necesidad de su investigación.

La depredación por «huaqueo» afectó por décadas ambos complejos, durante la primera mitad del siglo XX los hacendados pagaban peones dedicados a buscar objetos y así obtuvieron valiosas colecciones arqueológicas.2 El hallazgo casual de un caracol-pututo de la especie Strombus, grabado con la imagen de un personaje que tocaba una trompeta se realizó en el aeropuerto de Chiclayo, cercano a la zona Collud-Zarpán, el estilo temprano de la recargada imagen puede afiliarse a Chavín A; tal hallazgo debió proceder de alguna tumba.

El complejo Collud representa un caso grave de invasión de zonas arqueológicas; desde la década del 40, cuando se construyeron las primeras viviendas alrededor de la casa del caporal, a la fecha, se ha ocupado las tres cuartas partes del monumento, con más de un centenar de casas alineadas al pie de las altas pirámides lambayeque, las que a su vez se erigieron sobre vastas plataformas del Periodo Formativo, identificadas a partir de nuestra investigación. A fines de la década de los sesenta, un huaquero encontró en Collud, el cuerpo momificado y envuelto en finos textiles, de un personaje afiliado a la cultura Lambayeque; la excelente conservación motivó la atención de las autoridades, entonces fue requisado y entregado al Museo Brüning donde hoy se exhibe.

El complejo Zarpán, despoblado, cercano al pueblo de Collud y a la ciudad de Pomalca fue depredado por décadas; los pozos de huaqueo permiten ver en algunos casos arquitectura de adobe y basura de épocas tardías, superpuestos a capas de relleno y arquitectura del Periodo Formativo. Se comenta que a fines de la década de los ochenta saquearon una importante tumba del Periodo Formativo en el flanco este, con varios objetos de orfebrería, el hallazgo desató una fiebre de oro que devasto en pocos años el monumento. Las versiones sobre el contenido y ubicación de la tumba se han perdido en la fantasía popular; es probable que una corona de oro recuperada en los Estados Unidos y repatriada al museo Brüning provenga de aquel contexto; la pieza tiene semejanzas con el estilo de las coronas descubiertas en el sitio de Kuntur Wasi (Onuki [ed.] 1995).

El año 1989, un trabajador del Museo Brüning, residente en el centro poblado de Ventarrón, informó al director, Walter Alva, que pobladores y huaqueros expertos depredaban sistemáticamente la Huaca Ventarrón. En ese entonces visitamos la zona observando entre los escombros del huaqueo paredes decoradas en color rojo y blanco, se dispuso la protección del monumento hasta que se logre ejecutar un proyecto de investigación; plateándose la urgencia de evitar su destrucción; acentuada gravemente por la extracción de material para construcción de viviendas, pues desde la fundación hace cincuenta años, los pobladores usaron el material del templo para construcción.

 

 

Inicio de las excavaciones

Finalmente, luego años de monitoreo y reconocimientos esporádicos, en agosto de 2007 se inició el Proyecto Arqueológico Cerro Ventarrón Complejo Collud-Zarpán, con recursos presupuestales de la Unidad Ejecutora Naylamp Lambayeque; en esa primera temporada bajo la dirección de Walter Alva, participaron cinco arqueólogos, dos conservadores y hasta 120 obreros; como actividad previa al inicio formal del proyecto, se desmontaron corrales, letrinas y removieron 150 volquetes de basura que cubrían el templo Huaca Ventarrón.

Las primeras excavaciones consistieron en trincheras exploratorias, limpiando cortes de cantera y  pozos de los profanadores, permitieron registrar y documentar la arquitectura monumental más antigua de la región,La destrucción cortó varias fases exponiendo las remodelaciones más antiguas y en algunos casos como el frente norte la misma roca madre sobre la que se erigó el templo.en la parte superior del templo es saqueo de tumbas intrisivas de epocas posteriores al abandono del templo causó grave deterioro a la estructura además del expolio del total de las tumbas.

Paralelamente se inició el tratamiento de conservación como paso previo a la puesta en valor del monumento, que empezó a ser considerado una de las obras más antiguas y trascendentes de la historia regional.